jueves, 27 de diciembre de 2007

Divagación para dos noches sin Victan Opus 1

Sobre los problemas pragmáticos del verbo "querer"

En un diálogo intertextual con una entrada similar en el blog de "esa que no soy yo", quisiera agregar una precisión que, a mí parecer, fue pasada por alto: el verbo "querer" es transitivo por definición. Si digo: "Yo quiero", todos preguntan: "¿Qué?" (a menos que el contexto permita la elipsis, por ejemplo, si antes alguien ofreció unos gajos de mandarina remojados en vodka Gorlovska). Lo correcto es decir: "Yo quiero... un helado de frambuesa, la colección completa de Bach o mi coche como estaba". En otras palabras, el verbo "querer" requiere de un objeto directo. Ahora, ese objeto directo puede ser una acción, por supuesto, y, por ende, otro verbo o frase verbal. Por ejemplo: "Yo quiero... pintar como Van Gogh, olvidar al amor de mi vida o dejar de ser tan cursi." Hasta aquí todo es muy claro y sencillo.
El principal problema pragmático del verbo "querer" aparece en frases como: "Yo te quiero". A primera vista es un enunciado muy fácil de analizar. El objeto directo es: "te", es decir, "a ti", nomás que lo movieron de lugar. Pero si consideras que esta sencilla frase puede expandirse a: "Yo te quiero... coger, madrear o ignorar", podrás darte cuenta de que entonces ya no eres tú el objeto directo, sino (¡oh, sorpresa!) un objeto indirecto (bajas de categoría, corazón).
Por eso, la próxima vez que alguien te diga: "Yo te quiero", pregúntate si eres de verdad el objeto de ese deseo, o si hay una elipsis que tu ignorancia te impide captar.

2 comentarios:

ésa que no soy yo dijo...

Interesante observación, me parece posible resolverla agregando un adjetivo como complemento o un adverbio. De este modo sabemos que el pronombre funciona como objeto directo. Ejemplo: te quiero cerca, te quiero mucho, te quiero feliz.

Aunque la ambigüedad es una de las cosas más divertidas del lenguaje y podemos sólo dejarlo así. Querer e incertidumbre siempre han ido de la mano. No crees?

Te quiero...

Andrea González dijo...

por eso, justo por eso quiero ser lingüista...

un abrazo

samantha sanz naim