miércoles, 16 de julio de 2008

Elena y yo y el amor Opus 42

Me refiero a Elena Elena...

Parecemos el mar,
un vaivén sostenido
y un aliento bemol que se ralenta.

Parecemos el mar,
la mar encabritada,
el mar que se eleva en vendaval.

Parecemos la mar,
su espuma que sube
y cae y vuelve al mar perpetuamente.

Parecemos el mar,
espejo interminable,
el ancla de los hombres libres.

Parecemos el mar,
la mar devorasoles,
el mar amante de la luna.

Parecemos el mar,
la mar cantante y bailarina,
el mar que rompe y que domina.

Parecemos la mar,
Tú la playa y yo las olas,
Yo la arena, tú, quizá, una caracola.

El mar, la mar,
dos nombres,
¿qué más da?

1 comentario:

Patancito dijo...

Siempre me preguntaron por qué no me gustaba ese nombre, mi respuesta: porque no tenía H y entonces era cualquier Elena, o porque algunos se burlaban por mi falta de belleza ante la mujer histórica. Prefiero ser la caracola. Ahora sí me llamo/llamas Elena.