Se cuartearon los muros.
Me cojo la cabeza entre las manos,
ya es tarde.
Hay un estrépito,
y la tierra me sale por los ojos.
El polvo del derrumbe,
empieza a sepultar mis hombros,
mi garganta, me llega hasta los pies,
ya sólo soy un túmulo de tierra.
Me cojo la cabeza entre las manos,
ya es tarde.
Hay un estrépito,
y la tierra me sale por los ojos.
El polvo del derrumbe,
empieza a sepultar mis hombros,
mi garganta, me llega hasta los pies,
ya sólo soy un túmulo de tierra.
Yo también siento que "todos los días debo construir mi vida y mi casa sobre arena".
Aquí algo que le escribí a Elena, es un fragmento de una obra de teatro que se llama "La sagrada familia":
Te hace falta la H. Con ella serías un mundo: ciegos que cantan, estatuas preñadas de guerreros, pederastas humildes que no saben que lo saben todo, cojos mitológicos, incestos inexorables, mujeres que son islas vedadas a los hombres, putas sabias que cambian paz por sexo. Serías mitológica, no mitómana; histórica, no histérica...
*
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Sé de otra Elena, a ésa no la entiendo, pero la amo.
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