
Hay algo que me preocupa. Noto cambios físicos, pero a pesar de todo lo que ha pasado -y vaya que han pasado muchas cosas-, sigo siendo el mismo mocoso chillón. Entré a la prepa con un amigo, estoy por entrar a una maestría y sigo teniendo el mismo amigo. Entré a la prepa con miedo a la gente, sigo teniéndole miedo a la gente. A pesar de eso, soñaba con ser algo como un surtidor de felicidad, que todo lo que hiciera ayudara a los que me rodean a ser felices. Todo lo hacía pensando en eso, pero el arma en que ponía mi esperanza era el arte. Escribía pensando en ayudar a la gente a ser feliz. Con el tiempo dejé ese proyecto, lo que me salvó de convertirme en el sucesor de Carlos Cuauhtémoc Sánchez, por lo que ahora escribo obras de teatro sobre Diabetes Mellitus o rescate y conservación de la identidad o sobre el robo de energía eléctrica por medio de "diablitos" o sobre lo que quiera el que tiene el dinero. Sí, me convertí en una prostituta.
Me doy cuenta, sin embargo, de que ahora lo que más desearía es poder ser un surtidor de felicidad.
Mi sueño en la prepa era simple, formar una familia, tener una casa donde escribir en paz, con un perro. Luego estuve convencido de que ganaría un premio Nobel y me puse a trabajar en ello; a veces pensaba que no sería un Nobel, sino un Oscar o un Globo de Oro; otras me conformaba con ser famoso o rico.
Ahora sé que no quiero nada de eso, no sin una familia y un perro y una casa donde escribir en paz.
¿Será que no he madurado? Debería pensar de manera práctica, como todos los adultos. Pensarlo todo en términos económicos, pensar "a futuro", pero no puedo evitarlo, sigo siendo el mismo que entró a la prepa, lo único que me preocupa es ser feliz. Lo curioso es que aún no sé cómo. Lo curioso es que la vida me ha pegado putazos que deberían haberme tirado la fe en la felicidad, que deberían haberme hecho creer que lo más cercano a la felicidad es la "estabilidad", que deberían haberme provocado más miedo en la gente, pero yo sigo creyendo y soñando y siendo totalmente impráctico.
Ya casi cumplo 25, pero hablo con mis alumnos de la prepa, que tienen 15, y los entiendo y me entienden sin ningún problema. No sé si estoy mal o bien, no sé si esos adjetivos tienen cabida aquí. En realidad, conforme más pasa el tiempo, me doy cuenta con más claridad de que "no sé".
No hay comentarios:
Publicar un comentario