viernes, 11 de julio de 2008

Fábula del ciego puerco espín Opus 40

Los puerco espines son animales que tienen grandes dificultades para amar. En cada centímetro de su piel hay decenas de espinas largas y puntiagudas. Cuando están en reposo las espinas cuelgan como pelos, pero cuando los puerco espines descargan adrenalina, las espinas se levantan y apuntan al exterior con fiereza. La mayoría de los puerco espines hacen ejercicios de meditación para no emocionarse cuando se emocionan o para emocionarse sin que el cuerpo se de cuenta. Cuando un ser humano observa, huele, escucha o roza a una sera humana que le gusta, no puede evitar emocionarse. El cuerpo descarga adrenalina, se levantan los vellos, poniéndose la carne de gallina, revolotean las mariposas que viven en la panza, se abren las pupilas. Cuando un puerco espín observa, huele, escucha o roza a una puerca espina que le gusta, trata de no emocionarse, porque entonces el cuerpo descarga adrenalina y el puerco espín se convierte en un arma. Los puerco espines enamorados que no están entrenados en técnicas de meditación no se pueden abrazar, a menos que sean sadomasoquistas, por supuesto. La mayoría de los puerco espines son sadomasoquistas, por supuesto.
Hubo un puerco espín que no era sadomasoquista ni se había enamorado ni conocía ninguna técnica de meditación, porque era ciego y nunca le había gustado una puerca espina. En realidad, le molestaban sobremanera, no porque además de ciego fuera gay, sino porque todas lo trataban como un idiota.
- ¡Hola! –hablaban demasiado fuerte y con un tono falso–, ¿cómo has estado? –como en curso para aprender idiomas.
- Ye suí tgué bián, megcí. E comotalevú?
- Soy Fulanita –y le tomaban la mano para darle un apretón.
Después de eso, la charla terminaba abruptamente. Los puerco espines videntes temen de los puerco espines invidentes, porque son más peligrosos que de costumbre. El puerco espín ciego no quería saber nada de puerco espinas platicadoras, pero no estaba negado al amor. Como no le importaban el físico ni la voz, soñaba con una puerco espina que oliera rico, y recorría los caminos olfateando como perro sabueso. De vez en cuando encontraba algún olor agradable, pero nada más acercars... “¡Hola!, ¿cómo has estado?”
- ¡Mierda! –pensaba el puerco espín, que era un poco mal hablado, y seguía su camino.
Una tarde en la que se sentía especialmente desesperanzado percibió de pronto un olor que lo hizo parar en seco. Era una fragancia claramente femenina, sutil pero adictiva. La imaginación se le abarrotó de texturas suaves, de recuerdos confortables. Temía acercarse y “cagarla”, así que se mantuvo inmóvil. Quería pasar desapercibido para no asustar a la puerca espina. Después de unos segundos notó que ella no se movía, el olor que tanto le emocionaba seguía allí, al alcance de la nariz. Su cerebro sudaba frío, tratando de decidir el siguiente movimiento. No quería hablar, ¿cómo iba a provocar él mismo lo que tanto odiaba?
Pasaron minutos. Se formó un pequeño charco de sudor bajo las patas del puerco espín. Pero ni ese su propio olor hizo mella en el de ella, la puerco espina más bella. Porque así de olorosa, debía ser más que hermosa... Comenzaba a ponerse cursi.
Pasaron horas. Y el puerco espín, perdidamente enamorado, decidió acercar una pata. Después de todo, si ella seguía allí es porque estaba interesada.
- ¡Auch! –una espina... ¿una espina?... ¡una espina! ¡Ella estaba emocionada! Ella estaba enamorada, igual que él. Pero, ¿por qué no hablaba como todas? ¿Sería muda? ¡Mejor! ¿Y por qué no se acercaba? ¿Sería tímida? ¿Ciega, igual que él? ¿Y si era cuadrapléjica? Nada importaba. Él estaba allí para ella, ¿qué más podría importar? Cuando dudaba, el puerco espín volvía a acercar la pata. La espina seguía allí, no había lugar para dudas, ella lo amaba tanto o más que él a ella.
- ¿Qué haces? –le preguntó su mejor amigo al día siguiente. Cabe mencionar que el puerco espín había pasado la noche junto a su amada. Sólo eso, era muy casto.
- Amo.
- ¿A quién?
- A ella, ¿no se supone que el ciego soy yo? –y extendió su pata para rozar de nuevo la espina.
- ¿Amas a una rosa? –preguntó, y su pregunta se quedó en el aire, porque el ciego flotaba en ensoñaciones sobre su futuro venturoso.
- ¿No es hermosa?
- Claro que es hermosa, pero...
- ¡Pero nada! ¡Lo sabía!
La rosa se marchitó, pero para ese momento el puerco espín ya no sabía nada de nada, deliraba, completamente desnutrido y famélico, porque “no sólo de pan vive el puerco espín, sino de...” y expiró.
Desde entonces, para evitar que otros puerco espines ciegos caigan en la misma trampa vegetal, el parlamento puerco espinil ha implementado un sistema para aislar a las rosas de los puerco espines. Todas las rosas son protegidas cuidadosamente con alambre de púas...

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Jajajá, buenísimo. Solo una presición psicopatológica: No podría haber un puerco espín sadomasoquista, tal vez habría un intento "teatral, escénico, fantasmático" de crear una "relación sadomasoquista", la cual es improbable, ya que la clínica desmiente la creencia común de que existe complementariedad entre la persona que se coloca en el lugar masoquista y la que se coloca en la posición sádica, ...si estas dos configuraciones llegaran a encontrarse habría una sensación de "no tiene chiste" para ambas partes. Sin embargo este puerco espín si que tiende a la perversión, mira que terminar con una rosa...

ésa que no soy yo dijo...

Aplausos hasta que duelan las manos!! Hace rato que no me daba la vuelta por acá, me encantó tu entrada. Tarde o temprano tenías que escribir sobre puercoespines y lo has hecho de una manera hermosa.

Sólo una cosa más, que miedo que a pesar de ser anónimo uno pueda casi jurar que el comentario anterior es de Neto o de Gabo. Que miedo que uno no pueda saber a ciencia cierta de cual de los dos...

Patancito dijo...

Quería entender muchas cosas, pero entiendo sólo una: no era necesario que el puerco siguiera viviendo sin ella, y la rosa...estaba allí para quien quisiera notarla. No entiendo por qué proteger las rosas, de qué si finalmente se marchitan, en ese caso, es mejor que sirvan para algo. Después de todo es mejor soñar con las cosas que parecen difíciles de alcanzar porque así están con nosotros por algún momento.
Qusiera saber cuál es la moraleja, pero me conformaré con agradecerte por el cuento.

Güevo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Patancito dijo...

Ayyyyyy no, pequeño detalle, claro que me encantó, es sólo que yo sí le apuesto al pacto ficcional, tons, me pareció muy triste, y no, no trato de encontrar mensajes ocultos, pero sigo sin entender por qué era tan malo que el puerco se enamorara de una rosa. Quizá eso del pensamiento lógico no se me da mucho.
(Acá entre nos, me gusta más el formato que yo tengo. Gracias Rabo, ahora quiero uno sobre pulpos, y uno se debe llamar Leonard, juju.)

Anónimo dijo...

Ni "Temo", ni "Chente"... Ni Gabo ni Neto. La Web es más grande de lo que se piensa, tal vez de lo que se quisiera.

...eso me saco... por lo menos nadie sabrá realmente quien.