jueves, 10 de enero de 2008

Diurno en Cursi sostenido Opus 6

Amanece
el día
se me viene encima.

Las sombras se esconden
detrás de las cosas.

La casa cruje,
se estira,
despereza.

Hasta el cielo se disfraza
de azul inmensurable.

Y yo todo
y mi piel
nos erizamos.

La luz busca su cauce
entre telas húmedas de amar.

Y yo miro tu cuerpo,
óleo neblinoso de lejanas cordilleras,
de celajes, claroscuros, transparencias.
Así pareces un volcán extinto,
diosa esculpida por la tierra misma,
cielo secreto que apenas esconden
las nieves y las sombras que te abrigan.
Y admiro al autor de semejante obra maestra,
lloro un poco de alegría
y agradezco tu presencia,
porque sé que no será toda la vida.

Así fuera.

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